viernes, 18 de enero de 2008

Amables perdidos



Tantas preguntas juntas, desaparecen en el inconsciente. Un buen día las respuestas terminan por fallar y las caras no solo serán imparciales, el desconsuelo terminará por acobardarnos.
Vivir sin expectativas, dependiendo del tiempo, buscando entretener el momento, para que el fuego interno se despabile del sueño.
Atados a un camino lleno de acrobacias, meditando en el equilibrio, creyendo en la caída como un plato más. El suelo, el cuál pisamos, continúa humedeciéndose, las piernas tiemblan al abrirse, el dulce beso cosquillea, pero lo más agradable se escapa en las dudas.
Los dedos siguen apuntando al pensamiento, los ojos solo observan el decaimiento de su visión frente a la sombra, donde las lágrimas patinan en el rostro y el suspiro puede calmar solo al desesperado e inquieto grito (ese fuerte aullido de lobo , amante de la luna , penetrante en los hocicos débiles , quienes mueren por no respirar).
La sentencia de cada instante, se repliega en el bienestar. Las caricias desafortunadas , siguen comprendiendo al eterno cachetazo, la boca del cliente responde en base a su amo; éste es reconocido como el abismo de la indiferencia colectiva (tantos golpes juntos , derriban nuestra esquina).
Las calles derramadas de saliva, emprenden el enfrentamiento a los posibles caídos, quienes con manos abiertas (como pidiendo perdón), te sorprenden en el momento menos esperado, atemorizando a la memoria.
La incansable madre del recuerdo , intenta despojar todo ruido a olvido, pero la pérdida del sentido nos esclaviza cada vez más al regreso, quién se sigue alimentando del pasado.
Grandioso viaje , las estaciones están llenas de vendedores de almas, nosotros, amables perdidos, no diferenciamos ni a la buena salud y continuamos comprando materiales mortales.
La voluntad , ciega y vencida (no saber aprovechar el momento).
Las fantasías son extrañas , te muestran el amor vagabundo para ilusionarte y luego te lo roban en tus propios sueños.
La orilla sigue repleta de cardos, sangre y ardor, es así amor, los detalles quedan para la vuelta.
Con piel seguiremos rozando, para reconocer el verdadero contacto... ¿El futuro seguirá pactando con la soledad?



Mariano (el mito de Said)