
Cargado de nostalgias sigo esperando la salida. He decidido retirar por un tiempo ésta solemnidad de incertidumbres llamada duda (tan desinteresada y contagiosa de frutos mal picados).
Duele este nuevo rumbo, duele, pero es la única forma de despegar, sentir confianza y contener el aire.
Duele este nuevo rumbo, duele, pero es la única forma de despegar, sentir confianza y contener el aire.
Hoy la fiebre parece más dura, el cuerpo se desploma y trae consigo un montón de debilidades.
Pensar que ayer fui un triste soñador, ahora, bien echado a la suerte, me equivoco y vuelvo a frenar la risa. No digo más, trago líquidos que abruman a mi estómago, entrego placeres sin sentir la piel, es así este éxodo, no queda otra, alquilo un par de lágrimas, escupo fragancias en mal estado y sueño tu cuerpo una y otra vez...
En mis oídos, la bella melodía se adueña cada día más de mis impresiones, ya no tengo cámaras que implanten ojos fijos y sorderas impresentables. Todo es distinto, inundado de nuevos ruidos, acelerado van mis pasos, mi cuello gira ante las bocinas de un barrio que no es el mío. Las tiernas animadoras de calenturas virtuales, hacen derretir las imaginaciones. Pero acá, la claridad visual, enfoca veredas, baldosas sueltas y zapatos de todo estilo. Muy pocas veces, las pupilas emocionan rostros desesperados.
Cruzo las dimensiones calificando las densidades de los paseantes bien peinados. Parezco un perdido lleno de ambiciones. “...Muy bien arreglado y la camisa enredada de nuevos perfumes, salgo a matar, bajo sospecha y sin ningún tipo de reglamentos...”
¿Será así la calle x?
Quiero saber si hoy podré descubrir un kilo de amor, muy recta es la tragedia de este monólogo, un montón de luz tengo para entregar, un pecho abierto al gusto más dulce, una sonrisa reclutada de nervios y miles de pinturas para colorear una nueva bandera.
Pensar que ayer fui un triste soñador, ahora, bien echado a la suerte, me equivoco y vuelvo a frenar la risa. No digo más, trago líquidos que abruman a mi estómago, entrego placeres sin sentir la piel, es así este éxodo, no queda otra, alquilo un par de lágrimas, escupo fragancias en mal estado y sueño tu cuerpo una y otra vez...
En mis oídos, la bella melodía se adueña cada día más de mis impresiones, ya no tengo cámaras que implanten ojos fijos y sorderas impresentables. Todo es distinto, inundado de nuevos ruidos, acelerado van mis pasos, mi cuello gira ante las bocinas de un barrio que no es el mío. Las tiernas animadoras de calenturas virtuales, hacen derretir las imaginaciones. Pero acá, la claridad visual, enfoca veredas, baldosas sueltas y zapatos de todo estilo. Muy pocas veces, las pupilas emocionan rostros desesperados.
Cruzo las dimensiones calificando las densidades de los paseantes bien peinados. Parezco un perdido lleno de ambiciones. “...Muy bien arreglado y la camisa enredada de nuevos perfumes, salgo a matar, bajo sospecha y sin ningún tipo de reglamentos...”
¿Será así la calle x?
Quiero saber si hoy podré descubrir un kilo de amor, muy recta es la tragedia de este monólogo, un montón de luz tengo para entregar, un pecho abierto al gusto más dulce, una sonrisa reclutada de nervios y miles de pinturas para colorear una nueva bandera.
Sí, solo es el viaje, pero nunca me tire antes de chocar. Juntando voluntades, desnudando saludos y galopeando tras un cielo gris, te encontraré. De ahí en más, el brillo de la noche resplandecerá en mis ojos y las masas amontonadas abrirán paso, se ajustarán a un nuevo disparo, caerán y se despertarán en el punto central de mi nueva calle...
X vos, renovaré el apetito.
X vos, renovaré el apetito.
Mariano (el mito de Said)