jueves, 19 de marzo de 2009

Monos colgados de tu espalda




Salgo a espiar los sentimientos ajenos, la verdad que me siento en una profunda soledad, sí, esa que aprieta el garguero y no te dejar respirar.
Pasamos varias vallas, atentos a todos los movimientos seguimos dando lucha (fiel y esperanzada lucha).
No me quejo por lo hecho ayer, me encarno en la piel de mis queridos, represento una y mil veces el arte de expresar, fatigando las venas, salgo a despistar mis guapas sensaciones.
Pensar que antes me cuidaba de las noches, ahora me refugio en sus más internos juegos. Ya estoy en ruinas, frenético por donde me mires, observo y compongo, grito y me ahuyento.
En este bosque de náufragos destripados por el tiempo, resigno la suerte, apuesto por los aventureros y saludo a los marginados por latir diferente.
Palabras envueltas de precio, hombres de alta reputación se creen invulnerables y se cagan de risa de tu corbata. Todos quieren tener un número más alto y no se dan cuenta que sólo restan. ¡¡Santa Madre, donde carajo estarás!!
Tanta presión que los dedos tiemblan, mientras que las campanas avisan un estacionamiento seguro, los trajes sudan por vender un mejor porvenir y pensar que sus maniquíes se ahogan en la miseria.


Pasen y vean, este es el museo de los veloces, no mires atrás, porque los monos se cuelgan de tu espalda, no guiñes el ojo por las dudas de crear dudas, no te sientes adelante porque se creerán que sos un administrador de piel, fíjate bien donde pisas, la mierda está en todos lados y más...
Que densidad mal curada, queda poco tiempo y la bala sigue perdida, ni siquiera somos molestia, demasiada ignorancia nos verifica como inertes.
Los monos (sordos, mudos y ciegos) nos acompañan , abrazados y escupiendo el piso...Mientras tanto, invisibles como siempre, pensamos en la evolución del hombre, tan lejana como nuestra simpática vejes.














Mariano (el mito de Said)

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