miércoles, 10 de octubre de 2007

Transparente amor (siempre enjuiciado)


Elocuentes y rápidos, fragancias desordenadas aspiran por acá. Los niños del nuevo siglo creen ser atletas de la indiferencia, regalando retazos de risas y suspirando válvulas de acero para poder registrase en las nuevas colonias ambientales.
Es así este recambio de ánimos, los más duros se siguen colgando de las bolsas de residuos, mientras tanto, los frágiles soñadores (humillados por desconcierto) desatan polvos mágicos para contener sus recetas de cómo poder sostener sus piruetas día a día.
Animales en celo, repudian los acontecimientos de los viejos luchadores, que levantan carteles hasta en las huelgas piqueteras. Qué novedoso y artificial parece éste nervio partido, demoledor de arterias y latidos perdidos.
Se arrepienten todos los gritones, después de resumir sus cuentas y verificar sus miedos, se desnudan ante las autoridades, perdiendo todo tipo de inocencia. Casi sin promesas corre el río de éstas piedras, que se amotinan en tu espalda y te oprimen la elegancia.
Nadie se hace cargo de tus bondades, sólo te advierten del nivel de reputación que te toca, y es así como se desesperan las lenguas.
“Cuando más sed tenéis, más ruido hace tu nuez...”
Este cielo de fin de año, promete viejas deudas, que se regalan en ferias descompuestas de esos nuevos bolcheviques, que revientan de hambre en frente del congreso de los “nuevitos melchores”.
Milagros de escape, titubean los alguaciles, con lágrimas de viento y risas de puro espamento. ¿Será puro cuento?
Bendito sol, estoy llegando al final de mis puras sensaciones, humeando el carro despido tristemente las ausencias, es así, creo que si sigo gateando me van a gorrear.








Mariano (el mito de Said)

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