
Si se prenden las hormigas en tu cuello, tanto puede ser el ardor, que tus símiles huesos se partirán de dolor.
No has cambiado nada de lo requerido, tus voluntades fueron aprobadas, por ahí, puede pasar que tus nervios te jueguen una mala pasada, pero si te atas los cordones de la duda, es muy posible que se te termine la cordura.
Enfermo amigo de ruta, no has modificado nada en cuanto al discurso, varias metáforas, un par de fraseos y todas las mañas para convencer hasta al más cuerdo.
No me acuerdo de donde venís, se que sos un poco farandulero, te gusta corretear con las noticias y divulgar a medio mundo tu eslogan nuevo.
¿Será el nuevo hombre, el que siga tus consejos o se remitirán sólo aquellos que aún les gusta el recuerdo?
Sos un tipo muy paradójico, a veces no entiendo tu juego, te crees el mejor de los "punteros" pero a la vez sos un ingenuo. Gastan tu jeta los testaferros del encuentro, te conmueven y vos llorás, pero después te escupen el suelo.
¡Ojo, al piojo! (dicen los que saben).Que no te duerman los tabúes, que para prohibido ya está vos (no olvides que sacaste varios números, y es posible que te empiecen a espiar), mirá que si seguís de moda, vas a quedar estampado en un cartel de refrán.
No es fácil recordar cuando la memoria se pone pesada, pero los consejos que mastican tu honradez, se entierran en muchas miradas y pocas palabras. Plasmar el dedo acusador te convierte en un tirano de lujo, rodeado de “perejiles” que se someten a tu rencorosa canción.
¿Apuramos el trámite o remendamos el error? (A ver si la ves, que está ahí nomás, a tu lado…)
Siempre te negaste a mostrar tus divinas miserias, francotirador de ideas fascinantes, sos un emprendedor y rector de mentiras piadosas, enfermo de poder, criado para romper.
Desde el principio hasta el fin me conmueven tus llantos, que esconden varias balas perdidas, que cagaron tu felicidad.
En pocas ocasiones ésta vida te sorprende, te enriquece, te endulza y te envuelve. En pocas ocasiones, la muerte es un regalo…
Nunca es tarde para tomar el “bondi” correcto, es importante saber, que no siempre cuando uno se contagia es por culpa de “aquél virus” (las costillas se contraen cuando la picardía es el recreo de las penas). Por eso, a veces la enfermedad es encubada por el propio talento, que al ver el progreso de sus discípulos, se convierte en el peor de los cristos, donde cargar la cruz es el cometido de los ventajeros.




